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by Akua
La verdadera muerte consiste en irse de este mundo
sin que a nadie le importe.
Si no quieres morir así, haz algo tan
"importante" que haga que te recuerden siempre.Akua
by Akua
El veneno de tu serpiente se ha instalado bajo mi piel. Pude sentirlo en el mismo instante en que clavé mis ojos en los tuyos. Ardiente, resquemoso, picante ... Soy adicta al veneno mortal de tus labios. Ya no quiero que me besen otros. Ya no quiero sentir el pecado de otros brazos.
Enroscada entre mis piernas, me seduce. Caminando lenta y sigilosamente por mis muslos. Envolviéndome en una locura de la que no quiero despertar. Me dejaría matar por su saliba. Me dejaría envenenar por su lengua. Perdería todo lo que no tengo por un sólo mordisco de la serpiente de tu pecho.
Aunque la muerte fuera lenta. Aunque el veneno me dejara sin sentidos. Querría morir en su abrazo porque en él, he revivido.
by Akua

Siempre he sentido una especial admiración por los abuelos. Son la generación de la primera fila. Los que lo han vivido todo. Los que lo han sentido todo. Han sufrido, han amado, han tenido sus propios hijos y ahora éstos les dan nietos.Los abuelos tienen los ojos llenos de un brillo especial: La experiencia. Y el corazón lleno de amor. Un amor que, a pesar de sus achaques, les impide decir "no" a esa nueva generación que se les ofrece.Lo que más me asombraba de mi abuela, por ejemplo, era su gran memoria. Recuerdo que cuando iba a verla, siempre me contaba historias de la Guerra Civil y de sus años mozos, como ella los llamaba. Era capaz de dibujar los recuerdos, de tal forma, que yo conseguía hacerlos imagen en mi cabeza. Narraba historias de hacía más de 50 años, y yo ni siquera era capaz de recordar lo que había hecho ayer. Era increíble. Murió a los 95 años, dejándonos a todos llenos de vida.Siempre que pienso en mi vejez, no puedo dejar de pensar en la muerte. Con cada año que cumplimos, la dama de negro se acerca. No sé cómo se puede vivir a tan sólo diez años de ella, a cinco, a dos ... Ellos lo hacen. Ellos hablan del pasado, pero nunca del futuro. Nuestros abuelitos esperan la muerte con una sonrisa. Pensemos en esto cada vez que nos cruzemos con su temblorosa voz, con sus ojos brillantes o con sus arrugas marcadas por el tiempo.